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El nombre de esta raza proviene de la gran semejanza que hay por su pelaje con un conejo himalayo. Esta raza es el resultado de cruces entre gatos siameses y gatos persas. De hecho, este gato posee muchas características de los gatos persas, más el color, las extremidades coloreadas y los ojos azules de la raza siamesa. Combinación que, por otra parte, le otorga una impresionante elegancia.
El gato himalayo es de tamaño medio y corpulencia maciza. Su cabeza, redondeada y algo abombada, presenta unas orejas pequeñas y anchas, una nariz corta e igualmente ancha, y unos ojos grandes, redondos y muy expresivos.
Su pelo es sedoso, suave y muy largo. Su corta cola, presenta un denso pelaje. El color de su manto lo ha heredado del siamés, con sus extremidades coloreadas y los ojos azules. Además, puede presentar los diferentes colores que puede poseer el siamés: el gris, el azul, el lila o el moteado.
Debido a su largo pelaje, los cuidados que más requiere esta raza son en su pelaje. Debemos cepillarlo casi diariamente con un cepillo de púas metálicas, para eliminar los nudos. De esta manera su pelo permanecerá fuerte y brillante.
Los gatos himalayos son gatos amistosos, mimosos, inteligentes y algo cómodos. Son gatos que maúllan bastante poco. Son gatos poco independientes y que requieren de poco espacio, por lo que son las mascotas perfectas para pisos no muy grandes. Aunque es un gato tranquilo, está considerado como un muy buen cazador.
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